Que no le digan que no le cuenten, que tanto la vida como la muerte van envueltas en papel blanco lleno de poesía que nadie puede o sabe leer.

Hasta que ese regalo es abierto, pero antes tiene que ser comprado en un puestecito ambulante olvidado a la vuelta de cualquier esquina, un puestecito lleno de alegrías y tristezas, porque no pueden estar separadas, son como hermanos gemelos, como hermanas del alma, (eso nadie lo entiende o casi nadie lo sabe) hasta que se llega a comprar en ese puestecito ambulante, (que al final sale regalado) y que a veces, muchas veces perdemos de vista ese puestecito, por no atrevernos a girar en aquella esquina.

Que no le digan, que no le cuenten, que el miedo también es fortaleza y la confianza debilidad.

Que no le digan, que no le cuenten… vamos juntos tomados de la mano a dar una vuelta por la esquina.

El desequilibrio del corazón y las promesas de un amor fallido, en un intento por subsanar las heridas de un pasado nunca escrito.

Se arrepintió ya demasiado tarde, por lo regular siempre así pasa, igual que a todos en algún momento en los juegos del amor, eso no era sorpresa. Sin embargo existía la esperanza, pero el silencio fue más fuerte que mil palabras y el desinterés quebranta el ánimo más radiante, pujante y delirante.

Sucumbió ante la tragedia que es lidiar con la soledad que te abraza y te asfixia haciendo miserable parte de tu vida, sin darse cuenta estaba atrapada y sin salida, la unica alternativa era ella misma y en algún momento de depresión inaudita mirarse al espejo y romper todo paradigma, era una decisión en solitario, a final de cuentas nadie te ayuda a crecer.

El desequilibrio del corazón llegó a la razón y el trastorno fue casi inmediato, le atribuyen siempre a la psicología y los enredos de la mente, cuando para ser sincero es enfermedad de amor por no saber amar al no saber amarse. La patología de la sonrisa con suspiro que da vida al alma. Y es que es tan sencillo y por eso mismo todo mundo se complica la existencia en algo tan natural como el amor sin restricción.

La tarde se hizo noche y la noche madrugada, escribía para que la entendieran, para llamar la atención y olvido escribirle a su consciencia. Sofoco su lógica en lo absurdo y se refugió en lo que desconocidos le aconsejaban y le proporcionaban, ajeno todo a su fe en ella misma, la receta mágica para apaciguar almas.

Continuó su vida, alargando su adolescencia, ya no quiso crecer y olvidó madurar. Descubrió que la vida no es de color de rosa si es que dejas de pintar, a final de cuentas el color es lo de menos, siempre y cuando te guste y te sientas satisfecho con los “brochazos” que uno da constantemente, diariamente, cotidianamente, como una disciplina de supervivencia y así igual como cuando un poeta deja de hacer poemas, es porque deja de amar, así igual como cuando la fe se te va al infierno y la esperanza al olvido. Y así se construyó su caparazón tan sólido y hermético que es casi imposible una metamorfosis para la transformación del alma y del individuo.

Todos somos seres de luz, y solos nos apagamos, somos autosuficientes y no necesitamos de ninguna energía externa, nosotros mismos la generamos y así mismo en cuestiones del amor, no podemos amar si es que no nos amamos.

Continuará…

*Extracto de la novela intitulada “El Desequilibrio Del Corazón” (seguimos escribiendo principios sin finales) es la nueva literatura del “fast track on the go”

Tengo la manía de analizar el comportamiento de los demás, procuro aprender de ello e inspirarme (de un modo o de otro) son todos potenciales personajes de cualquier novela en sus diferentes géneros, y tengo una fijación casi enferma de provocar, la provocación es explosión y siempre sale (no solo lo mejor o peor de cada uno, sino lo más auténtico). Somos la reacción más genuina de nuestros comportamientos explosivos, la catarsis de nuestros traumas, fobias o hasta miedos más escondidos.

Todos tenemos traumas, frustraciones, miedos, fobias y arrogantes asumimos que no las tenemos y nuestra defensa siempre será el ataque (en la mayoría de las veces, obvio, inconscientemente) ignorar es también una forma de defensa muy inteligente, pero no muy eficiente si es que nos “pudo” o afecto una provocación de las miles de publicaciones en las redes sociales, y es que muchas veces un “post o tuit” nos viene como anillo al dedo e invariablemente terminamos poniéndonos el saco. La provocación de las masas. Somos a veces tan patéticos que haremos lo que sea para sentirnos incluidos, a final de cuentas somos animales sociales y necesitamos esa convivencia (a veces hasta tóxica).

Y muchas veces caemos en la trampa, y los “likes” o “RT” no terminan siendo porque nos gusta per se, sino porque nos sentimos identificados y muchas veces esa “identificación” nos exhibe de una forma que nos desnuda como persona. Y sí lo analizamos bien, en un porcentaje bastante amplio, es más el rechazo que la solidaridad. Y como borregos vamos promoviendo los “hastags” a veces sólo por inercia (el sentirnos parte de algo) que por empatía a un movimiento válido. No vamos lejos #BlackLivesMatters ¿cuántos amigos negros tienen y si los tienen con cuántos de ellos hablaron del tema y mejor aún cuántos de nosotros aprendimos algo de este movimiento, historia, realidad, hechos?… Y es que casi siempre olvidamos la lectura y más aún la comprensión, porque la empatía y solidaridad va más allá que un simple “#”.

Preferimos adquir un “Porche” para que nos volteen a ver, antes que aprender a manejar nuestra vida y compartir nuestros sentimientos más profundos, esos que nos abrazan junto con nuestra soledad.

Preferimos hacer “challengers” o participar en coreografías ridículas en “Tik Tok” como un modo de integración a un círculo al cual no hemos sido invitados orgánicamente. Obvio, todos tenemos nuestras debilidades y muchas veces inconciente es la congruencia. Todos estamos expuestos a eso, pero muy pocos al análisis o al debate.

Desperdíciamos la oportunidad de conocernos a nosotros mismos y no nos da tiempo para la retrospectiva, y es que la voracidad de la sociedad con sus nuevos modos de convivencia no nos lo permiten. Si ya ni siquiera aguantamos una pieza musical de más de 6 minutos para el deleite individual… ¿Qué podemos esperar para la auto-crítica y el análisis colectivo?…

Y así vamos por la vida, pescando felicidades para publicarlas en nuestras redes (aunque no sean nuestras, aunque sean prestadas) y todas tienen fecha de caducidad, porque lo pasado ya no cuenta, lo importante es lo que publicas hoy, y es una batalla para mostrar la sonrisa falsa aún cuando por dentro nos lleve la chingada.

Me gusta provocar y me encanta analizar las diferentes reacciones. Muchos me tacharán de loco y hasta al psiquiatra me mandaran por el tubo de la indolencia. Lo cierto es que todos estamos locos y loco sería no admitir que lo estamos y todos somos también muy ignorantes e ignorante sería no admitirlo. Obvio, mi texto no causará ninguna empatía o reflexión y mucho menos la provocación del análisis y el debate colectivo, será un texto archivado en mi blog junto a los cientos de poemas olvidados. Huír del debate es también auto-defensa y es que no nos gusta estar expuestos ante sociedad, por eso mismo están los mensajes privados para reclamar o “sugerir”. Aún cuando es un hecho que de todos aprendemos, hasta de aquel que “creemos” está bien pendejo.

Si llegaste hasta aquí gracias por leer y no te sientas con la necesidad de opinar o compartir, no es esta una provocación pre-meditada, mejor aún analiza y haz un ejercicio de auto-crítica. Así como yo, este y la mayoría de mis escritos son para conocerme más a mí mismo y desenmascarar al otro yo que llevo dentro, ese que quizás ni yo entiendo.

La foto quizás no tenga que ver mucho con el escrito, pero sí fue una provocación y ha sido la publicación con más comentarios y me divierte ver como muchos de ustedes se exhiben y al final me dan la razón de algún modo o de otro.

Soy de ti y de todos tus aciertos y tus errores, soy de ti como el cúmulo de tu cotidianidad y tus fantasías más secretas.

Es picar piedra no para encontrar al diamante, sino para nunca dejar de intentar, de buscar, de perseguir, de insistir; porque ciertamente logros serán siempre muy pocos comparados con las miles de oportunidades generadas diariamente y es que de eso precisamente se trata y es que ciertamente de eso estamos hechos.

Somos búsqueda permanente o al menos eso es lo que debería de ser para no morir tristemente en vida, (como millones) porque persistir es una forma de existir.

Justificamos sonrisas por compromiso y fraguamos la dignidad de nuestra amabilidad, y es que así es esta sociedad, así funciona el hipócrita mecanismo que por siglos nos hemos inventado, cambiarla sería mutilar su esencia.

Pero somos parte de ella y ella nos necesita de colores varios para diversificar posturas de ideologías, credos, culturas, razas, preferencias y folklore, pero aún nos falta mucho por aprender y estudiar a los demás en vez de solo criticar, apuntar y disparar los odios acumulados por la ignorancia de no darnos a la tarea de comprendernos y entendernos. Porque es un hecho que entre más odio tengas acumulado, menos te aceptas como humano.

Somos humanos, todos lo somos (lo deberíamos de ser, lo debimos haber aprendido ya), somos humanos y soy de ti, soy de ti y de todos nuestros aciertos y desaciertos, la complicidad es mutua, soy de ti y de ti también aprendo, soy de ti y nos tenemos.

Casi siempre creemos que lo que hacemos en la vida es por aquellos que queremos, ya saben, los sacrificios y esfuerzos de años y años son para nuestros seres amados. Pero eso es una fantasía que nos motiva, un espejismo tan real y palpable que nos hace olvidar el porqué en realidad hacemos lo que hacemos. Y es que lo que hacemos es un constante compromiso con nosotros mismos, nos probamos un día sí y el otro también. Obvio estamos llenos de fracasos para apenas ver unos triunfos y éxitos (los cuales al obtenerlos nos catapultan de una forma espectacular) pero al otro día “inexplicablemente” muchas veces nos sentimos vacíos, (la nostálgica del éxito o la resaca del triunfo le llaman).

La Complicidad Con Uno Mismo es el camino, es lo mejor que nos pueda pasar, la auto-motivación para hacer las cosas, y obvio, no serán “cualquier cosa” tiene y debe de ser algo que nos llena, que nos haga sentir vivos, porque sólo así estaremos al cien por ciento en cuerpo, alma, pensamiento y sentimiento (así) porque sino no vale la pena hacer lo que hacemos. Lo estaremos haciendo mecánicamente, como una inercia social o una repetición cotidiana que a la larga nos aburrirá. Y es por eso mismo que “saltamos” a otras actividades para completar esos huecos que no logran llenar las necesidades voraces del cuerpo, alma, pensamiento y sentimiento.

Al final de día nos quedaremos hablando con nosotros mismos y así igual será al final de nuestros días. No hay enemigo más peligroso que nosotros mismos, así como el mejor amigo que podemos tener somos nosotros mismos; cuando entendamos que “nos tenemos” es singular y no plural, sabremos que nada, ni nadie nos podrá ayudar mejor que nostros. Una relación inseparable hasta el fin nuestra existencia (y quien sabe, quizás más allá) ¿Pero, estamos listos para eso?

Así que cuando hables, habla contigo mismo, así igual cuando leas o escribas, veas, escuches, respires, toques. Y es que nos tenemos tan cerca que a veces, muchas veces nos ignoramos. Asumimos que estamos, sin estar. Es una obviedad automática que no nos percatamos que a veces nos olvidamos de nosotros mismos.

Reflexión, meditación, filosofía, poesía entre tus venas, la literatira del alma, eso és la complicidad con uno mismo y ese es el camino.

Manuel Felguerez creador de universos abstractos

De los mecanismos de los encuentros fortuitos, la aceleración de la pasión sin rebasar al amor.

La cadencia de la luz tenue de la luna a la media noche y los silencios acumulados para ser contados en secreto al oído.

La pequeña gran línea invisible entre los dos, que nos divide de un beso y nos abrazamos las ganas y nos mojamos los deseos.

El tiempo llegó, la madrugada nos atrapa y tenemos que partir cada quien a su casa porque huir es una forma también de respeto.

Porque bien sabemos que es imposible lo nuestro y porque cuando sólo hay deseo y no amor, la pasión desgastada y mal usada causará el desdén de lo que quiso y nunca fue.

Porque no se puede navegar en bici.

“Desperté empapado en un sudor que me escocía en la piel. Dos manos me sostenían con firmeza por los hombros, acomodándome sobre un catre que creí rodeado de cirios, como en un velatorio.”

Carlos Ruiz Zafón

Él siempre escribió ya estando muerto, la sombra del viento le había traído de nuevo aquí con los vivos para poder publicar sus libros, esos que traía bajo el brazo desde el cementerio de los libros olvidados.

Sus recuerdos no eran más que pasajes que seguía viviendo día a día en un “loom” que le había diseñado el mismísimo diablo, y que sin embargo su ángel le proporcionaba las letras exactas para describir ese mundo externo adonde viven también (de algún modo) los muertos.

“Sólo alguien al que apenas le queda una semana de vida es capaz de malgastar su tiempo como yo lo hice durante aquellos días.” -Así escribía ya-, porque no sólo lo sabía, sino que tenía permiso para poder contarnos a través de sus de sus libros el fascinante misterio del mundo del cementerio de los libros olvidados. -¿Cuántos de ellos?-.

Él ya había fallecido, más nunca estará muerto; él estará siempre en sus personajes todos ellos. Los malos, los buenos, los intermedios, los olvidados (así como muchos de nosotros) esos que reflejan el cómo somos como humanidad, sin la necesidad de ocultarnos nada, con la frase certera llena de sabiduría y filosofía.

A un escritor como Carlos Ruiz Zafón nunca se le olvida. En su post-mortem nos dejó la serie del Cementerio De Los Libros Olvidados. Esos que se leen entre la vida y la muerte, esos en los que podemos entender que la vida es tan solo un parpadeo entre sueño y sueño, y en dónde nos describe exquisitamente la frontera entre el país de los vivos y el país de los muertos. Por que sí, todos viviremos eternamente en el mismo mundo.

Un escritor nunca muere, nos quedarán siempre sus letras.

¡Gracias Carlos Ruiz Zafón! Aún nos queda mucho por leer y así volverte a encontrar en tus letras.

Carlos Ruiz Zafón 1964-2020

La simulación, “lo políticamente correcto”, la hipocresía, o el disimular la clasificación que tenemos en automático por una educación recibida de una sociedad racista. Esos son nuestros “pretextos” esas son nuestras “excusas” y es más patético que a estas alturas por consciencia e integridad NO admitas que eres o fuiste racista, y obvio elitista y clasista.

Para poder cambiar hay que admitir el que estamos mal. Y no como un ejercicio de “pureza u honestidad humana” para demostrar a la sociedad que estas dispuesta a cambiar (porque en esta sociedad nos interesa mucho “el que dirán”). Más bien como un ejercicio personal, individual y honesto para contigo mismo. Porque de nada sirve la simulación, lo políticamente correcto, el disimular, a final todo eso es pura hipocresía y la hipocresía se transpira.

Admitir como un alcohólico, admite que lo és para cambiar su realidad y así también un drogadicto o cualquier otra persona con una  “enfermedad social”.

El Racismo, y así en automático el clasismo y el elitismo es una enfermedad en nuestra sociedad muy arraigadas por obvias razones históricas y no podemos negar nuestro pasado. Somos víctimas y victimarios, aprendimos bien de quienes “nos conquistaron”. Hay que conocer y estudiar bien nuestro pasado para no repetir lo malo y el racismo está en el ADN de está sociedad. NO en nuestro ADN per se, porque no nacemos con esos “sentimientos” nos lo van inculcando y se van acrecentando inconscientemente si es que nuestro consciente no está preparado y para educarlo hay que admitir que tan racistas somos o  fuimos (eso es crecer). Y sí eres de los que aún aseguras que NUNCA lo has sido, la pregunta sería: ¿Qué haz hecho para evitarlo?… porque una cosa es decir “yo nunca he sido racista” pero de algún modo lo has tolerado; ya que el racismo está en cada rincón del mundo.

Yo soy racista y elitista y clasista y me lo recuerdo todos los días y me odio a mí mismo por eso mismo y por eso mismo lo admito día a día para no desfallecer, así al igual que machista y homofobico, están en las conversaciones con mis cuates, los chistes y los memes, y es obvio que NO será cosa de erradicar en una sola generación, cuando todos estos lastres los traemos arrastrando por siglos y siglos.

Así que no nos hagamos pendejos y “agarremos al toro por los cuernos” el racismo, el clasismo y elitismo (entre otros lastres machismo, homofobia) NO desaparecerán de la noche a la mañana, ni mil protestas y demandas, ni discursos épicos y éticos. Aquí SÍ entra la famosa frase que mucha gente hipócrita usa: “el cambio está en uno mismo”. Es una terapia individual, es un admitir para poder resarcir, es educación y mucha lectura de ética para que la dignidad sea digna de todo ser humano.

¡Ya Basta!

Descubrí que todos somos artistas de un modo o de otro, lo triste es saber que muy pocos (casi nadie) sabe que lo somos o lo puedemos llegar a ser. Morimos sin descubrir lo que en realidad venimos a descubrir a este mundo a veces sin sentido y es precisamente el arte (en todos sus sentidos y facetas) el que al final le da todo el sentido a esta existencia.

Y no es que uno como artista pase desapercibido en esta vida, es el mismo mundo egoista y superficial quien no sabe apreciar las dimensiones infinitas que cada uno de nosotros podamos desarrollar como artistas en este mundo de plástico a veces tan indiferente (quizás).

No eres tú, y no son todos los demás. Es la distracción individual que al final se convierte en egoísmo colectivo. Es la consciencia sin colores y dimensiones, sin música y figuras, sin la matemática perfecta del desorden creativo, es el intentar querer decirlo todo en ese espacio que uno abre para sí mismo en un mundo paralelo en una realidad a la cual queremos escapar a través de lo que nos mantiene vivos.

Es el arte manifestándose en todas sus estructuras y disciplinas, esa que cimienta nuestro ser, ese amor a sí mismo, ese encuentro con cualquier forma de expresión, es el poder hacer arte per se, como una forma de subsistir, de resistencia, de supervivencia; algo espontáneamente artístico, bello en nuestro único y más honesto modo, la manera mas pura de la sinceridad es el plasmar cada sentimiento en cada letra, en cada nota, en cada paso, en cada pincelada, golpe, canto, acorde, escenario, lágrima y risa. Porque somos animales artísticos por naturaleza, somos los artesanos de ésta sociedad y sólo el arte, que es amor en su máxima expresión podrá salvar al mundo de todo lo que “nos oprime”; la tristeza, el odio, el egoísmo y la depresión (entre otros). Porque hasta esos sentimientos “que tanto daño nos hacen” pueden servir para plasmar arte, el desahogo colectivo de lo que todos invariablemente sentimos.

Es el arte la única esperanza, voltear a ver a nuestras tradiciones, y costumbres, el folkclore de lo que somos y de donde provenimos, recordarlas, reinventarlas, recrearlas y así también transformarnos a través y gracias a ellas, y es que inspiración, inspiración hay en todas partes, todos tenemos una pequeña gran historia que contar, un poema mal escrito con mucho sentimiento o un garabato con muchísimo sentido o una pieza musical diferente o una pintura sin aparente sentido y técnica. Que NO nos de miedo ser artistas, la crítica siempre será crítica porque no todos pensamos igual o vemos las cosas del mismo color o dimensión. Pero cuando el amor está involucrado, cuando el arte se conecta al corazón, ese sentimiento es exactamente el mismo en cada ser humano de este planeta, es el sentimiento más puro (y a veces el más olvidado) es por eso mismo que a través del arte hay que rescatarlo, y es así de simple y sencillo como nos convertiremos todos en galerías de arte de dimensiones infinitas.

Haz arte, haz el amor, haz que este mundo sea mejor. La puerta siempre esta abierta.

Con respeto y admiración a Manuel Felguérez 28-20

Dicen que la noche es un espejismo para que los amantes prohibidos se encuentren en callejones perdidos

Dicen también que uno no es lo que verdaderamente cree que es y vive confundido encontrando su destino

Dicen y se la pasan diciendo a voces secretos que no duran ni la pasión de un solo encuentro fortuito

Dicen que es por eso mismo que existen estos lugares secretos para que allí mismo sean revelados todos estos misterios

Dicen y dicen y dicen y al final uno muere por la boca y por el beso siempre deseado y el abrazo infinito postrado en la memoria del callejón bendito

Dicen que en la noche todos los gatos son pardos y los deseos compartidos y la luna es testiga muda de esas miradas desnudas que desarman al alma y dejan sin argumentos al amor